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La Vida en Cuotas: 
endeudamiento y crisis de reproducción social

 

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En la Argentina actual está emergiendo un nuevo problema social: cada vez más familias no llegan a fin de mes, llegan a la deuda. El crédito dejó de ser una herramienta destinada principalmente a la inversión o al consumo extraordinario y pasó a ocupar un lugar central en la reproducción cotidiana de la vida. La deuda dejó de ser una excepción y pasó a ser una forma de supervivencia.

El proceso de endeudamiento de los hogares no puede analizarse de manera aislada. Forma parte de una lógica más amplia que atraviesa a la economía en su conjunto. En un país condicionado por altos niveles de endeudamiento externo las políticas económicas tienden a orientarse al ajuste del gasto, la caída del poder adquisitivo y la retracción de la protección estatal. Así, se configura una doble dinámica de endeudamiento: un país endeudado con hogares crecientemente endeudados, donde la deuda funciona como articulador entre las restricciones macroeconómicas y las estrategias de supervivencia de las familias.

En este contexto, cada vez más familias se endeudan para comprar alimentos, pagar servicios cuyos aumentos han superado la capacidad de pago de los ingresos reales, sostener emprendimientos, afrontar gastos de salud o cubrir alquileres.

A su vez, comienza a consolidarse un fenómeno de “bucle de deuda”, donde un porcentaje creciente de hogares toma nuevas deudas exclusivamente para pagar obligaciones anteriores, profundizando una dinámica de dependencia financiera permanente. El problema ya no es solamente el acceso al crédito, sino la creciente imposibilidad de pago.

En este contexto, el endeudamiento se organiza a través de múltiples circuitos. Por un lado, el sistema formal: tarjetas de crédito, bancos, financieras y fintech. Por otro, una trama informal y territorial compuesta por préstamos familiares, “fiado” en comercios barriales, prestamistas particulares y mecanismos de financiamiento de cercanía. Incluso el propio Estado aparece como acreedor a través de créditos ANSES, endeudamiento impositivo y acumulación de deudas por servicios públicos.

En los barrios populares, este endeudamiento se articula crecientemente con circuitos informales y usurarios de financiamiento, caracterizados por tasas de interés extremadamente elevadas, ausencia total de regulación y mecanismos violentos de cobro.
 

Las mujeres, especialmente aquellas que sostienen hogares y tareas de cuidado, aparecen como las principales administradoras de la escasez. Siete de cada diez mujeres con niñxs a cargo se endeudan para comprar comida y medicamentos. En hogares con jefatura femenina y bajos ingresos, el endeudamiento alcanza niveles críticos. La deuda se vincula así directamente con la organización social de los cuidados y con la feminización de la pobreza.

 

En este escenario, la deuda no aparece como una elección libre, sino como una respuesta obligada frente a la insuficiencia de ingresos. Es decir, no se trata de individuos que deciden endeudarse, sino de hogares que se ven empujados a hacerlo para sostener condiciones mínimas de vida.

 

Esta realidad nos implica un desafío importante. El proceso de endeudamiento masivo de los hogares presenta una particularidad que lo diferencia de otros problemas sociales: no produce, en principio, una identidad colectiva reconocible. A diferencia de otras experiencias (trabajo, género, territorio), el endeudamiento no se vive como un lugar desde el cual organizarse, sino como una situación individual atravesada por la culpa, la vergüenza o el silencio.


En ese sentido, necesitamos construir información sistemática sobre cómo impacta concretamente el endeudamiento en la vida cotidiana de nuestras comunidades, construir un “mapa de la deuda”, que permita conocer:

  • para qué se endeudan las familias;

  • con quiénes se endeudan;

  • cuánto de sus ingresos destinan al pago de deudas;

  • cómo impacta esto en su salud, alimentación, vínculos y proyectos de vida;

  • y cuáles son las diferencias según género, edad, tipo de trabajo y composición familiar.

 

El objetivo no es solamente describir el problema, sino producir herramientas para intervenir sobre él. Comprender el endeudamiento como parte de las nuevas formas de precarización laboral y social permite ampliar la mirada sobre las transformaciones actuales de vida y construir respuestas colectivas frente a una realidad que ya atraviesa a millones de personas.

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